Polivalencias y experiencias

Me llena de desagrado y frustración reflejar la situación en la que me he hallado, en numerosas ocasiones a lo largo de mi corta carrera profesional. Parece que fue anteayer cuando comencé la carrera, y que fuera ayer cuando la acabé. En enfermería, lo primero que se hace (al igual que en otras profesiones y después del día de farra) cuando se termina es colegiarse en el colegio profesional correspondiente; en este caso el de Enfermería y acercarse a las delegaciones públicas con títulos y documentos en mano. Los méritos y esfuerzos de toda una vida y horas y horas de trabajo, materializados en unos meros papeles que lo representan.

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Recuerdo una de las muchas frustraciones con las que me topé, una vez estuve inscrito en todas las entidades pertinentes, a la hora de buscar ofertas en el mercado. Eran habituales los correos con ofertas (por el sector privado, ahora ya casi ni eso) que llegaban a la bandeja de correo por Internet. Muchos de ellos tenían ciertos requisitos, propios del puesto, o más generales; como la experiencia de x años. Reconozcámoslo, el primer pensamiento fue: ” como voy a tener años de exp. si acabo de acabar la carrera !?”. Y es que alguna vez, tiene que ser la primera.
Evidentemente habrá trabajos que así lo requieran, y no estoy quitándole el sentido a pedir experiencia; pero si todo el mundo pidiese amplia experiencia en el puesto que va a desempeñar ; ¿Donde trabajará el formado que no haya trabajado nunca, por muy formado que esté? En muchas ocasiones los extremos no son buenos, y la tónica general era esa, al menos en mi caso. En los puestos específicos, con funciones específicas, y grandes responsabilidades veo muy loable y lógico exigirlo, pero la estadística recuerdo que me desbordaba para todo tipo de ofertas… desde cuidar a un anciano sin demasiada complejidad, pasando por los quirófanos de una clínica de cirugía estética y acabando en el servicio de Urgencias de un Hospital (por poner unos ejemplos). En muchas ocasiones ese requisito me hacía descartar la oferta, a pesar de creer que podría desempeñar el trabajo en cuestión, con solvencia y teniendo en cuenta que soy capaz de aprender.

Quirófano 1

Sin duda, uno de los mejores aspectos, sino el mejor de mi carrera; eran las prácticas. Benditas ellas. Horas y horas de aprendizaje en el trabajo que vas a desempeñar, el día de mañana. No se realizan prácticas simplemente al final, sino cada uno de los años de carrera, como mínimo de un mes o más. Y sin lugar a dudas, y sin quitar mérito a mis profesores, éstas fueron las que me formaron en mayor medida para el trabajo que desempeño a día de hoy (aunque de una manera algo irregular). No me cabe la menor duda de que cualquier estudiante de cualquier carrera recordará sus practicas, y aplicará en su día a día conocimientos que aprehendió en ellas. Además, normalmente teníamos opciones donde elegir, y posibilidad de ir a diferentes centros, si es que el anterior no te había gustado, o si querías aprender algo de otro que no habías tenido el placer de conocer.

Y es que otro aspecto característico de esta profesión es la polivalencia (y esto no quiere decir que sea exclusivo de la enfermería por supuesto), puesto que, a no ser de que uno se especialice, siendo enfermero  lo mismo puedes trabajar en una consulta, en un ambulatorio, geriátrico, hospital, en UCI, en Reanimación o cubriendo unos días en pediatría. Evidentemente habrá personas que trabajarán en ciertos servicios y en otros no (de ahí que normalmente haya listas de contratación en los diferentes lugares). Resulta frustrante que se exijan requisitos tan desmesurados en unos casos, y en otros parezca que uno sirva para todo. Por mucho que se haya estudiado en la vida estudiantil, dudo mucho que controle de todos los temas por igual y pueda estar formado para variopintos puestos, si los vas moviendo de servicio en servicio cual peón en el ajedrez… hace no mucho tiempo llegó a mis oídos el caso, no infrecuente, de una chica joven a la que llamaron para un turno de noche en la unidad de cuidados intensivos. La mujer no había trabajado allí, ni conocía gran parte de los soportes que allí se emplean, no dominaba las gráficas de constantes correctamente y por último (y ésto es solo comprensible si se vio estresada y bloqueada/desbordada por la situación, cosa que le puede pasar a cualquiera) no sabía cargar medicación habitual en estos servicios. Las compañeras que trabajaron con ella se quejaban de cómo no podían haber recurrido a otro tipo de personal, para un turno como ese, teniendo en cuenta que no había estado nunca en este servicio; mientras yo pensaba en lo mal que lo tendría que haber pasado la chica en cuestión, apiadándome de ella; pues como digo, alguna vez tiene que ser la primera (pero mejor que no sea así…).

De hecho en el mismo servicio de dos hospitales diferentes, supongamos el servicio de Reanimación, la manera de trabajar o “hacer las cosas” puede ser diferente en ciertos aspectos y sucede en numerosas ocasiones, como es lógico y dice el refrán; “Cada maestrillo tiene su librillo”. Todo ello genera frustración, nos lleva a pensar que no pertenecemos a ningún sitio, y que nos utilizan como parche allá donde interesa, si es que hacemos falta. Saben que responderemos a su llamada, porque no tenemos donde caernos muertos. Una vez que hemos demostrado que somos polivalentes, porque no nos dais una oportunidad? Quizás sea cuestión de tiempo o del “destino”, quién sabe lo que está por venir. Lo mismo acabamos tan cansados que acabemos teniendo “fugas en el cerebro” y escapemos de aquí al grito de “sálvese quien pueda!”. Sólo queda confiar en que el que siembra, suele cosechar, y no hay que hacer otra cosa que mejorar, mejorar y mejorar para seguir creciendo. Salud2

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2 Respuestas a “Polivalencias y experiencias

  1. Hijo de Frutas tienes toda la razón con las prácticas. Aunque en el momento que las hice me sentí muy defraudada por que esperaba algo más que gracias y estaba sin un duro, después con el paso del tiempo he agradecido tan inestimable aportación práctica para el trabajo posterior.
    Por cierto te queda muy bien tu perilla.
    Salud2

    • Bienvenido WonLi; la verdad, yo creo que a todos se nos ha pasado por la cabeza el tema de la “compensación económica”. Con el tiempo comprendes que tiene sentido que sea así.
      A modo de anécdota, recuerdo que en el grado superior algunas de mis compañeras cobraban un “sueldo” que rondaba los 500-700€ (por aquel entonces te solucionaban la vida, y ahora casi que también..) y otros como yo, nada de nada. O cobramos todos, o ninguno; eso sí que me apreció mal…

      La perilla dice que gracias, has alargado su vida por un tiempo! 😉

      Un saludo y gracias por comentar! Cómo en tu casa!

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